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Fortalecimiento Familiar y Comunitario Para La Prevención Del Abandono Infantil
Siendo que la Visión y la Misión de Aldeas
Infantiles SOS están dirigidas hacia la convivencia de niñas y niños en familia, el Fortalecimiento
Familiar y Comunitario para la Prevención del Abandono pretende evitar que niños y niñas sean
expulsados de sus familias biológicas o violentados de sus derechos por los diferentes problemas sociales
que sufren muchas familias en Latinoamérica.
Nuestros esfuerzos están orientados hacia la intervención en familias y
comunidades que se encuentran en mayor riesgo de ser vulnerados en cuanto a los
derechos de los niños y niñas a vivir en familia y con la protección adecuada a sus
necesidades.
Para esto, contamos con 4 componentes de trabajo:
1. Protección y desarrollo integral de niñas y niños.
Con este componente, y a través de servicios de salud, educación, promoción de derechos
y cuidados diarios, logramos, por una parte, un desarrollo armonioso y fuerte de los
niños, dándoles la capacidad de enfrentar y superar situaciones conflictivas y de
carencias: por otro lado, liberamos espacios para la familia, especialmente las
madres, para que puedan participar en programas de desarrollo y participación
(formación socio-laboral, inserción laboral, generación de ingresos)
2. Desarrollo y empoderamiento de la mujer.
Como sabemos, la situación de la mujer en Latinoamérica es muy importante como sostén
de la familia, pero, por otra parte, las inequidades hacia este grupo no les permite
un mayor desarrollo. Por ello, este componente cuenta con servicios de educación y
participación, promoción en salud, formación laboral y apoyo para la inserción
laboral, de manera que ellas puedan enfrentar y superar situaciones para mantener a
su familia unida y en condiciones de vida decente
3. Desarrollo y empoderamiento de la familia.
Con este componente, y con servicios de orientación legal y familiar, integración
familiar y de pareja, y apoyo y acompañamiento de proyectos de vida buscamos familias
fuertes e integradas, capaces de garantizar la unión familiar, con una adecuada
protección de sus miembros y en convivencia también decente, a pesar de las
limitaciones económicas que esta pueda tener.
4. Desarrollo y empoderamiento de la comunidad.
La comunidad debe ser garante de la protección de los derechos de la familia, la mujer
y la infancia y adolescencia. Por eso, este componente presta servicios para la
organización y participación comunitaria, para la promoción y defensa de los derechos
de niñas y niños y para la conformación de redes institucionales que protejan a los
grupos poblacionales más vulnerables.
Para alcanzar estos resultados, la organización cuenta con estrategias que van
dirigidas principalmente a crear una corresponsabilidad entre los propios
participantes del programa o usuarios: la organización, la comunidad, la sociedad
civil y el estado. De esta manera, promovemos un trabajo integral sin proteccionismos
y buscamos el desarrollo y autonomía plena de todas las instancias, con la asunción de
responsabilidades por parte de todos los involucrados.
Nuestro trabajo se basa en el respeto y mantenimiento de valores, costumbres y
cultura en general de los grupos con los cuales trabajamos, pues, incorporamos nuevos
elementos sólo cuando las costumbres anteriores vulneran los derechos humanos en
general.
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