Cada niña y cada niño pertenece a una familia y crece con amor, respeto y seguridad.

Cada niño/a pertenece a una familia
La familia es el núcleo de la sociedad. Dentro de una familia cada niño/a es protegido y disfruta de un sentido de pertenencia. Aquí los niños/as aprenden valores, comparten responsabilidades y establecen relaciones que perduran toda la vida. Un entorno familiar les ofrece una base sólida sobre la cual pueden construir sus vidas.

Cada niño y niña crece con amor
A través del amor y la aceptación, las heridas emocionales sanan y se desarrolla confianza. Los niños/as aprenden a creer y confiar en sí mismos y en los demás. Con esta seguridad cada niño/a puede descubrir y aprovechar sus potencialidades.

Cada niña y niño crece con respeto
Se escucha la opinión de cada niño/a y se la toma en serio. Los niños/as participan en la toma de decisiones que afecten sus vidas y se los guía para que sean los protagonistas de su propio desarrollo. El niño/a crece con respeto y dignidad como un miembro apreciado de su familia y de la sociedad.

Cada niño y cada niña crece con seguridad
Los niños/as son protegidos del abuso, abandono y explotación, y son protegidos en casos de desastres naturales o de guerras. Los niños/as reciben abrigo, alimentación, atención médica y educación. Estos son los requerimientos básicos para el desarrollo adecuado de todos los niños/as.


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